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martes, 8 de septiembre de 2009

Giuliana Llamoja y la poesía desde el alma

El caso de Giuliana Llamoja lo abordé en un post anterior. Realmente este caso no puede analizarse desde una mirada juzgadora, moralista. Creo que es necesario ver a esa muchacha de manera integral. El drama del asesinato de su madre es una cruz que, más allá de las rejas, pesará en sus hombros por el resto de su vida.
Ahora bien, el suplemento Domingo del diario La República, publicó un artículo en el que se muestra a la persona, desde una mirada totalmente intimista; desde su poesía. Esta chica va a publicar su primer libro de poemas titulado "Prohibido llorar", que "tratará de temas existenciales como el ser y los conflictos interiores. 'Yo escribo desde siempre, lo único importante es que soy auténtica cuando lo hago, no tengo miedo porque al fin y al cabo soy yo misma en mis versos'".
Ese diario señala que, según ella misma, su poesía fue influenciada primero por la poesía Becqueriana, cuestión más simple, según ella, pues se trata de rimas. Ahora bien, los tres poemas publicados son muy profundos y bien hechos. Les dejo aquñí uno de ellos:

PAROXISMO DE LA PENA
Conozco las coordenadas del dolor
maldito arquitecto
como una hormiga la inmensidad
de las montañas
como la soledad a la compañía
como un lamento repartido cada día
así, conozco a mi vida.
Ella es como aspa impávida detenida
como un silencio antiguo
sin profundidad, sin sentido.
Ella tiene los ojos
como la boca de un volcán dormido,
la lengua como un campo en sequía,
a las que las sucesivas estaciones
solitarias
han dejado muy grávida
como un sol de plomo,
llevo una vida sin vida.
Ella es muerte en mi carne
Ella es sombra en el día
Ella es todo y nada.
Conozco la sinfonía del trapecista,
sin sentido;
y la verdad en la mentira,
más mentira;
Ella es como un aspa impávida
detenida
como un campo en sequía
llevo una vida sin vida.

martes, 26 de mayo de 2009

El caso Llamoja

El tratamiento que la prensa da al caso de Giuliana Llamoja es francamente morboso y patético. Todos son jueces honorables y lanzan sus más inverosímiles veredictos contra la "asesina" de la madre. ¡Qué duda cabe que el hecho que ha vivido la familia Llamoja-Hilares debe ser una hecatombe emocional! Y, la muerte de la señora Hilares a manos de su propia hija, es algo espantoso, reprobable, pero eso no nos quita la obligación moral de intentar comprender este acontecimiento. Y la prensa nos aleja, más que nos acerca, a ese objetivo.

Hoy en Perú 21 se publicó un artículo de Carmen Gonzales que creo que empieza esa tarea exloratoria y nos muestra que lo que sucedió en la familia Llamoja-Hilares es algo profundamente humano, tanto que la actitud de la prensa es quizá la del pavor de descubrir qué tan ajena es la sociedad a este tipo de fenómenos. Transcribo el artículo:

"El padre:
“…Yo les impuse una regla a ambas –relató Luis Llamoja–, les dije que quedaba terminantemente prohibido que una entre en el cuarto de la otra...”. Una de las funciones paternas es hacer comprender a la hija que no tiene el mismo nivel que la madre; que no cabe rivalidad ni triángulo. Padres e hijas poseen sentimientos sexuales entre sí, por nuestra naturaleza animal. Si es un padre maduro, reconocerá su potencial incesto y lo convertirá en ternura. Le enseñará a la hija a renunciar a él y a respetar a quien le regaló la vida, aun cuando su madre fuera muy defectuosa. Carencias afectivas de estos les impiden hacerlo.
Disfrutan inconscientemente de ser el objeto codiciado. ¿Prohibir que una entre al cuarto de la otra no era tratarlas como hembras iguales?

La madre:
El vínculo madre-hija es quizás el más difícil de las relaciones humanas. ¿Y si la madre es impulsiva, la hija adolescente y el padre las hace rivalizar? Las madres no solo amamos a nuestras hijas. También las odiamos. Envidiamos inconscientemente sus cuerpos, belleza, juventud, creatividad.
La madre de Giuliana parece que era violenta. No por la hija sino por su propia estructura de personalidad. No pudo enseñarle a controlar impulsos. Se sabe también que era hermana gemela. Si cualquier relación fraterna conlleva “un conjunto organizado de deseos hostiles y amorosos...” (1) en el caso de gemelos, la potencialidad traumática y conflictiva se hace mayor.
¿Y cuando las gemelas “se aman en exceso”, como les ocurría a las gemelas Hilares? Probablemente su amor intenso les impidió darse cuenta de que, a nivel inconsciente, también sentían rivalidad, celos y envidia entre ellas. ¿La madre transfirió estas emociones a Giuliana inconscientemente, pese a que también amaba mucho a su hija?

¿Y Giuliana?
Como cualquier niña, en su infancia debe de haber deseado desaparecer a la madre para quedarse con el padre. ¿Y por qué su intención se hizo realidad? Mi hipótesis es que sus padres la amaron, pero con sus propias locuras: el padre atizando la rivalidad y la madre impulsiva transfiriéndole odios y rivalidades inconscientes de su propia infancia.
Giuliana quedó en la inmadurez emocional. Su inteligencia neuronal le permitió ser buena alumna. Sus emociones precarias hacían que, aun con 18 años, entrara al cuarto de la madre a robar 20 soles, para luego negarlo. Era “como una niña”, pero no una niña.
¿Y cómo sobrevivir a este cataclismo? Quizás viviendo un largo duelo, con una enorme culpa y con un infinito dolor por no poder tener nunca más a la madre buena que también tuvo. Quizás dedicando su existencia a que muchísimas niñas conviertan su violencia en sentimientos sublimes. Quizás así su vida encontrará paz y sentido.
(1) Luis Kancyper (APA) El Complejo Fraterno, 2004".