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miércoles, 13 de mayo de 2009

La polémica por el racismo contra Hilaria Supa

Hace unos días escibí un post sobre el caso de discriminación contra Hilaria Supa, en el que, al igual que otros, destacaba más bien el valor de una mujer como la señora Supa que le permitió llegar a donde está, a pesar de toda la adversidad a la que, desde niña se enfrentó.
Ayer en El Comercio, se publicó el artículo Agravio a la peruanidad, escrito por Henry Pease, en el que con una sutilidad destacable, critica contundentemente al director de l diario en el que se publicó la nota que encendió aquel debate y en el que, comúnmente, salen notas que esconde un profundo y retrogrado racismo en contra de personas de los pueblos originarios. Pease afirma que:
"La congresista Supa ha actuado con decencia y dignidad, afirmando su peruanidad y todo demócrata debe desagraviarla. Es hora de reclamar no solo ponderación sino respeto a las diferencias. Se ha pretendido humillar a una congresista muy valiosa por ser quechua. Estoy seguro de que el agresor no haría lo mismo con un inversionista estadounidense que no hablara bien el español. Y si esta barbaridad la intentara en la España de hoy se le vendría encima todo el mundo. Pero sé que con este ciudadano y su entorno estoy arando en el mar porque promueven la violencia con objetivos evidentes.
"Esta es la gente que se sintió ganadora y poderosa con Fujimori y ahora clama contra su sentencia y miente endiosando al autócrata condenado por asesinato y al que falta condenar por corrupto. No son distintos moralmente de lo que es su líder y están emprendiendo una campaña de violencia verbal creyendo que así ganarán".
Hoy, el lamentable "intelectual" que dirige ese diario, publicó su miscelánea respuesta al artículo de Pease, en la que, luego de los previsibles insultos y adjetivos señala que:
"También demuestra [Pease] ser un ignorante en Ciencias Políticas, pues nos llama "fascistas". Eso es exactamente Humala, al que nos hemos opuesto siempre (no calladitos como él). Y no por pensar que el caviarismo es una absoluta desgracia somos automáticamente "fujimoristas". Eso es obtusamente maniqueo. Ya mejor que se retire decorosamente, aunque puede ser que el propósito de su artículo haya sido adular a los humalistas para que le den un sitio el 2011".
Argumentos prescindibles y esto sí risibles, aunque también generadores de una gran afección hepática, por lo cínico del autor. En fin

miércoles, 29 de abril de 2009

El racismo que persiste



Todo el alboroto causado por la nota periodística de un diario local, dirigido por un acomplejado periodista, respecto de la ortografía de la congresista Hilaria Supa se ha tratado desde diferentes perspectivas.
Este tema es sumamente delicado. La congresista Supa es una mujer que trabajó en el servicio doméstico desde los 6 años de edad y pudo aprender a leer a avanzada edad, por su cuenta, razón por la cual ella se autodefine como autodidacta. Además, ha sido víctima de ese otro delito contra la humanidad que fueron las esterilizaciones forzadas y que se cometieron durante el fujimorato. Y, a pesar de todo ello, ha salido adelante. De acuerdo a lo que manifiesta Wilfredo Ardito, cuando uno conoce a la señora Supa "queda impresionado por su experiencia desde muy niña como trabajadora del hogar, sus años liderando el movimiento campesino, sus valientes denuncias de las esterilizaciones forzadas en tiempos de Fujimori. La víspera del conversatorio en el Cusco, ella, pese a sus problemas de salud, viajó a su comunidad para participar en la siembra de papas". En dicho post, Ardito dice que Supa es autora del Proyecto de Ley 2016 que "establece que no se podrá realizar actividades mineras o petroleras en tierras comunales si los campesinos y nativos no han dado su aprobación", algo como lo que ya en Bolivia se ha aprobado; por tanto, sería este el motivo que daría lugar a la reacción de ese periodista acomplejado y mercenario, pues las inversiones se verían "afectadas" si una ley de este tipo se aprobara.


Pero, como señala Guillermo Giacosa, ese periodista, que en realidad es un amplificador, "no ha hecho otra cosa que poner por escrito, con ortografía aceptable, lo que un sector del Perú siente y piensa". Precisa qye es un sector, "y no una clase social, pues se trata de una postura que atraviesa gran parte de la sociedad peruana sin hacer distinciones profundas según los ingresos de cada quien, ni tampoco el tono de la piel, el origen del apellido o el nivel de instrucción recibida. Es correcto que un periodista exprese en voz alta lo que la sociedad ni siquiera se toma el trabajo de expresar a media voz. Está en su derecho. Es la voz amplificada de una realidad que solo se condena cuando podría ser visto como políticamente incorrecto no hacerlo". Es decir, eso se condena, muchas veces, solo por conveniencia política. Y concluye que "Un ser humano que se ha construido a sí mismo, como la señora Supa, no se ofende por eso. Sabe que es una anécdota. Triste, reveladora y esperada, pero una anécdota. Muchos peruanos llevaban la mano de [ese periodista] mientras escribía. Otros sufren solidariamente porque saben que, infelizmente, esa mano no está sola. El resto es hipocresía". Es decir, este Perú, lamentablemente, es así, racista en contra de sí mismo, acomplejado.


Ahora bien, hay sectores de la sociedad peruana también que van luchando contra esa realidad y no es justo que, por ejemplo, el ordenamiento legal no respalde esta lucha y que, por el contrario, garantice la impunidad. Comencemos por señalar que la Constitución Política del Estado, a pesar de que reconoce el valor oficial del kechua y el aymará, los restringe a determinadas áreas, pero siempre bajo la preminencia del castellano; no garantiza el uso oficial de esas lenguas, por ejemplo, en las instituciones públicas, donde no hay ni siquiera un simple traductor (basta ver el Congreso o el Poder Judicial). Por ello, es interesante que enpaíses como Bolivia o Ecuador se esté avanzando en iniciativas a favor de los pueblos originarios, con la creación Universidades para esas poblaciones o con la penalización del racismo.

Mientras eso sucede fuera de nuestras fronteras, aquí, la "aristocracia" sigue enquistada y haciendo lo que quiere, en la publicidad, en la televisión, en el monopolio del éxito personal, profesional. Seguimos creyendo que los de afuera son mejores que nosotros. Y esas falacias hay que denunciarlas, como hace Wilfredo Ardito en su post Cuerazos apurimeños. Y, por sobre todo, hay que lograr lo que logró la señora Supa: construirnos nosostros mismos para darnos cuenta que nuestra realidad es nuestra y aprender a amarla.