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jueves, 21 de enero de 2010

¿Coincidencia o algo más?

Hoy los medios de comunicación informaron de dos hechos que son trascendentes para los países andinos y para la comprensión de lo que debiera ser nuestro rumbo histórico, dentro de nuestra complejidad cultural, étnica. Es decir, debemos apreciar la viabilidad de nuestros sueños.
En primer lugar, me encontré con la información, en Perú 21, de que "El Cienciano del Cusco es el mejor equipo peruano de fútbol de los últimos 20 años, según se desprende de un ranking elaborado por la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS por sus siglas en inglés) en base al rendimiento de cada equipo desde 1991" . Ahí publicaron un vídeo que recuerda la hazaña vivida en el 2003 y, aunque con jugadores casi todos de fuera del Cusco, ese equipo cusqueños y centenario, logró lo que ningún equipo peruano, ni siquiera los "grandes", ha logrado, ni remotamente.
"Esta lista es liderada por el Barcelona de España, seguido por el Manchester de Inglaterra, Real Madrid de España y la Juventus de Italia. El cuadro cusqueño aparece en el puesto 109 del ranking, seguido por el Sporting Cristal (134), Universitario de Deportes (149) y Alianza Lima (183)".



El otro hecho del que pocos medios informaron es la toma de mando del Presidente Evo Morales en Tiwanaku. Un hecho simbólico, pero de trascendencia en la historia de nuestros pueblos, pues se constituye en el primer Estado que reconoce su ser plurinacional. Esos es sumamente importante, pues en nuestro país aun esta realidad es negada y sigue monopolizando el poder un Estado colonial.



Creo que, en este caso no se trata de simples coincidencias. Se trata de un mensaje de la propia madre tierra para que entendamos que, como países y culturas, sin negar nuestra pluralidad, nuestra paqarina está en los Andes.

jueves, 2 de octubre de 2008

Entrevista al ex Presidente Carlos Mesa, de Bolivia

Es muy interesante escuchar a este ex Presidente (entrevistado para el Diario El Tiempo de Bogotá), pues hace un análisis objetivo y ponderado de la situación en su país. Coincide, dice, con Vargas Llosa en señalar que Evo Morales habría exacerbado el racismo, pero, en realidad, él sí aprecia la verdadera dimensión del problema (profundo racismo), aunque vea que la solución no es voltear la tortilla; lo que no comparto con él es que el actual gobierno boliviano esté pensando en voltear la tortilla, más bien veo que ese gobierno puede marcar la posibilidad de reconciliar, realmente, a todas las sangres que conviven en Bolivia. Pero ello implica medidas de empoderamiento de quienes antes eran meros sujetos pasivos.

No hay cómo desconocer la legitimidad del gobierno de Evo, eso lo admite Mesa aunque mantenga una posición sumamente crítica respecto al gobierno. Eso es democracia.

miércoles, 1 de octubre de 2008

La última de Varguitas

Mario Vargas Llosa, uno de los escritores a los que he leído más y quizá al que más admiro, sin perjuicio de que utiliza su arte para transmitir, implícita y a veces explícitamente, su ideología, consagra a todos los vientos el credo del neoliberalismo, del que es un ardoroso y fiel sacerdote. Y esa su fe desmedida y ciega hace que pueda decir cosas como la que recoge el diario El País: "el escritor ha desmentido que Morales sea un indio como se ha presentado en Europa y ha subrayado que se trata de 'un criollo latinoamericano típico, un mestizo hispanohablante, que está acabando con Bolivia, creando problemas monstruosos con la cuestión racial, que antes no existían al nivel de ahora'". Es decir, para el autor de un libro profundamente racista como Lituma en los Andes, que resulta ser la lectura de un país que no comprende, como si se tratara de un cronista de los primeros que llegaron a este continente desde España, el racismo lo ha creado el Presidente Evo Morales. Tamaño absurdo y propio de alguien que, como el paisano del escritor, me refiero a Bedoya Ugarteche, el columnista del diario el Correo, llora aunque soterradamente el que se haya liquidado en el Perú una época en la que la condición de los hombres originarios del Ande era el resultado de una mirada subestimadora de la élite "blanca" o, más bienm blancoide. Y es eso lo que en Bolivia se está intentando realizar ahora, liquidar los rezagos de una feudalidad tan presente aún. Claro las poblaciones originarias han tenido logros y avances en ese país que son indiscutibles, a tal punto que hoy están disputándole el poder a esa élite minoritaria.
Casualmente, Antonio Zapata en su columna de hoy manifiesta que el dictador Velasco Alvarado "Es el único presidente que quiso cambiar el orden social en oposición a los Estados Unidos y al poder económico local. Por ejemplo, Leguía se enfrentó a la vieja oligarquía, pero gozó del apoyo de un grupo alterno de millonarios. Por el contrario, a Velasco no lo quiso nadie en la clase alta. La reforma agraria y las nacionalizaciones de recursos naturales fueron resistidas por todos los poderes establecidos. Por ello, los periodistas de derecha lo odian visceralmente hasta hoy. Es la otra cara de la moneda del miedo que le inspiró a la oligarquía peruana. Estuvieron a punto de perder el país". Y a pesar del fracaso económico que se dio debido al procedimiento por el que se optó para desarrollar la reforma agraria, significó un paso adelante en la democratización de las relaciones sociales entre el Perú criollo y esa mayoría andina de las poblaciones originarias. Claro, eso es justamente lo que más le duele a quienes perdieron aquella vez y, por ello, que hoy están ecaminados en ese proyecto denominado "Contrarreforma".



Lo irónico es que hoy los cambios más importantes se están desarrollando en regímenes democráticos y en un contexto de mayores niveles de integración de los países de la región.

Volviendo a Vargas Llosa, en el mismo artículo publicado en El País, se señala lo siguiente:

"Preguntado por la situación de crisis mundial, iniciada en los Estados Unidos, este liberal a ultranza ha reconocido encontrarse 'desgarrado' entre sus principios y la realidad, a la vez que sostenía que 'un liberal jamás debería aceptar que los pobres contribuyentes salvaran a las empresas codiciosas que han acabado en la ruina'.
Sin embargo, el problema ahora es que 'estas instituciones no quiebran solas y parece indispensable el intervencionismo para salvar a los náufragos. A los liberales esta crisis también debe llevarnos a revisar la idea de que a menor Estado, mejor funcionamiento de la sociedad'. Ha concluido, respecto a esta cuestión, que es una "insensatez" alegrarse por lo que está ocurriendo y por suponer que esto acabará con el capitalismo. 'Lo que nos arruinará es a todos'". Habría que contestarle, en palabras del protagonista de una de sus novelas favoritas: "Sancho, si los perros ladran, es señal de que avanzamos".
Bueno, el golpe y la puesta en evidencia de los dogmas del credo neoliberal, han sido contundentes. Es más, habrá que ver como sigue todo esto.