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lunes, 30 de noviembre de 2009

El racismo latinoamericano a dos siglos de la "independencia"

Hoy pude leer un artículo muy interesante de Edmundo Paz Soldán: Del racismo latinoamericano y sus demonios. En él afronta un tema que es crucial en Latinoamérica: la existencia de ciudadanos de primera, segunda y tercera categoría, en nuestros países y también en el subcontinente.
Para esto, recuerdo mucho un trabajo que presenté en un curso que llevé en la Universidad con Guillermo Rochabrún y que no le gustó. A mí, en cambio, ese trabajo me pareció el resultado de un despliegue importante de reflexiones antiguas y recientes. En él quise mostrar cómo se estructuraba la sociedad en el sur andino peruano y, específicamente, en el Cusco y sómo se podía encontrar esa estructuración en la propia fiesta de la Virgen del Carmen de Paucartambo. Así, trataba de mostrar que aquella división de "clases" muy difundida en las ciencias sociales no resultaba suficiente, pues debía combinarse con una división en una suerte de "castas" étnicas. Rochabrún es un brillante profesor e intelectual y la nota que me puso me generó una profunda tristeza, pues fue un trabajo que a mí me significaba mucho.
Pues bien, muchos años después me encuientro con este artículo en el que encuentro muchas reflexiones que me recuerdan las mías de aquella oportunidad.
Paz Soldán afirma que "Lo irónico de toda esta situación [la discriminación racista que sufrió durante su estadía en Argentina] era que yo fuera víctima del racismo. Provenía de una familia de clase acomodada de Cochabamba, en los valles bolivianos, y jamás había sufrido racismo ni ningún tipo de discriminación en mi país. Por supuesto, lo que sentí en el extranjero me hizo pensar mucho en lo que había visto y oído en Bolivia. Un amigo me lo había dicho alguna vez: “Para haber nacido en Bolivia, hemos tenido suerte”. Un país con mayoría indígena, un país en el que esa mayoría no había tenido derechos hasta la revolución de 1952. Pertenecíamos al estamento minoritario con poder político, económico y social, e intuíamos que las cosas debían cambiar, pero, mientras más tarde ocurrieran esos cambios, mejor". Estas ideas las plantea también en su novela Palacio Quemado. Y es que, claro, los habitantes "mestizos" de estos países hemos tenido esa "suerte" a la que se refiere el amigo que cita Paz Soldán, pero tenemos también la desgracia de tratar de "blanquearnos" más; eso se desprende también de lo que dice este escritor. Siempres hay alguien a quien discriminar, pero hay alguien que nos discrimina.
Y es que este continente ha tenido este problema de maner tan dramática que vale la pena citar lo que nos plantea Paz Soldán: "Hacia fines del xix, muchos intelectuales comenzaron a preguntarse por qué al continente le costaba tanto encontrar la ruta de la modernidad. Como una respuesta salvífica, apareció el discurso de la degeneración [...] Los intelectuales hispanoamericanos hicieron suyo este discurso muy rápidamente, ya que daba validez científica a prejuicios raciales que existían en el continente desde la colonia, y explicaba fácilmente las causas del atraso". Esto lo hemos vivido en el Perú y aunque ahora no recuerdo datos más precisos, sí recuerdo algunos escritos sumamente racistas que eran el resultado de "concienzudos" análisis de los intelectuales de la época. ¿Cuándo surgió este problema el subcontinente? Difícil pregunta, pero me parece que, en este punto, Paz Soldán lanza una respuesta totalmente ligera y autocompaciente en su "blanquitud": "Aunque la leyenda negra ha convertido a los españoles en creadores del racismo en América Latina, lo cierto es que éste ya estaba ahí, en las relaciones entre diferentes grupos indígenas de todo el continente". ¿Ese "racismo" puede compararse al fenómeno que se inició con la invasión española de América? No creo.
Creo que ese punto de partida lo necesitaba para llegar a la conclusión que, de alguna manera, quería llegar:
"En Bolivia, la elección de un presidente indígena en 2005 hizo pensar a muchos analistas que permitiría la superación de los viejos prejuicios, la discriminación y el racismo que marcaron la historia del país. Evo Morales fue elegido con un apoyo considerable de las clases medias, tradicionalmente reacias a cederle el poder a los indios. En su discurso de asunción presidencial, Evo se acordó de los 500 años de abusos y de explotación, pero tranquilizó a los que recelaban de él al decir que no buscaba ningún tipo de revancha.
"La luna de miel duró poco: el proyecto político de Evo y su partido, el MAS (Movimiento Al Socialismo), es de clara índole etno-populista, y afirma la supremacía de la mayoría indígena a la vez que rechaza a la región amazónica del país (en la que se encuentra enclavada Santa Cruz, la ciudad más próspera de Bolivia). Los deseos de autonomía de esta región oriental chocaron con la resistencia de un Gobierno deseoso de un sistema económico en el que el Estado vuelva a ocupar el lugar central, y por ello desconfiado de la iniciativa empresarial de Santa Cruz. La demonización del Oriente por parte de Evo y su Administración ha producido una mayor polarización nacional y una exacerbación del racismo desde ambas partes".
Y es que, como él mismo nos lo advierte desde el comienzo, los cambios se saben necesarios, pero los fgrupos acomodados lo que quieren es que se demoren lo más que sea posible. Y si algún impertinente los empieza a apurar, entonces está aguando la fiesta a estos sectores. Lo que las sociedad genéricamente llamdas "mestizas" quisieran es no perder el control de los cambios que se avecinan. Por ello, Paz Soldán concluye:

"Las cosas están cambiando rápidamente. Los indígenas están conquistando su dignidad a la fuerza, los grupos tradicionalmente excluidos han conseguido tener representatividad, aunque eso no significa que la discriminación o el racismo hayan desaparecido. Los que antes eran racistas lo siguen siendo, sólo que ahora cuidan más sus palabras y se aseguran de decir ciertas cosas sólo ante gente de confianza; los excluidos, los que antes no eran racistas, están aprendiendo a excluir, a discriminar. La revolución de Evo triunfa, aunque el coste, las heridas en el consciente y en el inconsciente, parece excesivo. Un país de por sí dividido está aprendiendo a dividirse aun más.
"Bolivia muestra en extremo lo que ocurre en todas partes del continente: mientras más se globaliza el mundo, mientras más nos conectamos, parecería que se hace más urgente defender las particularidades locales. Quizás ésta sea una forma de defender una identidad propia: abroquelándose más y más ante lo otro, aunque lo otro muchas veces sea alguien tan cercano como nuestro vecino, nuestro compatriota".
Pero las cosas en Bolivia y también en nuestros países se siguen moviendo. Así, hoy se publicó un artículo de Rubén Atahuichi en el diario La Prensa de Bolivia, en el que manifiesta que a no ser que ocurra una calamidad política, "a las 18.00 del domingo la televisión estará anunciando la reelección de Evo Morales, quizás con una cifra mayor al 50 por ciento". Sería importante preguntarse si ese 50% de electores son solamente indígenas y si Evo ha perdido la confianza de los sectores medios de Bolivia".
Atahuichi continúa:
"Han pasado casi cuatro años desde que Morales conquistó el mando del país con una votación histórica, de la que ninguno que dice ser demócrata puede jactarse en estos lados. Quienes ganaban elecciones con el 23 por ciento eran paladines de la democracia, aquél es un “dictador” o “autoritario”. Cambios, cambios…
"Un campesino o un indígena tienen la misma condición que un “ciudadano”; tienen su espacio en la oficina o son bienvenidos en ella. Son del Estado y, por tanto, éste se ocupa de ellos (cuando Hugo Bánzer era mandatario, Branko Marinkovic y una decena de empresarios se refregaban las manos en la Cámara de Senadores mientras se aprobaba la Ley Especial de Reactivación de Empresas). Eso ha cambiado. Ahora los atendidos con privilegio son otros, la mayoría".
Y qué nos diría Paz Soldán de lo que señala el mismo Atahuichi: "¿Se imagina usted a Jorge Quiroga echar al Embajador de EEUU? ¿Recuerda que algún mandatario haya citado a su interlocutor extranjero en la madrugada? Que el funcionario de la Casa Blanca Thomas Shannon le cuente. Tuvo que ir a las 05.00, luego de llegar en la víspera, para reunirse con Morales".
Habrá que preguntarse si, en efecto, esto es propio de un líder que quiere, simplemente, voltear la tortilla, como si del famoso sueño del pongo se tratara. Creo que no. Creo que se está pensando, más bien, en la trascendencia de este tiempo.
Y en el mismo sentido ha escrito Guillermo Giacosa un artículo en el que le pide a Mario Vargas Llosa despreocuparse de Bolivia. Así, Giacosa nos informa que: "Según la Comisión Económica para América Latina (Cepal), en su Estudio económico de América Latina y el Caribe 2008-2009, publicado en julio, “el PBI registró un incremento de 6.1%, es decir, 1.5 puntos porcentuales más que en el 2007”, y “el incremento de la actividad económica se tradujo en un descenso de la tasa de desempleo que pasó del 7.7% al 7%”. Asimismo, señala el informe, el sector público no financiero registró un superávit equivalente al 3.2% del PBI. Al cierre de 2008, las reservas internacionales netas en poder del Banco Central de Bolivia alcanzaron un nivel histórico extraordinario: 46.3% del PBI. El Banco de Reserva de ese país tiene actualmente más de 8,000 millones de dólares. Nunca antes ningún gobierno boliviano había visto tanta plata junta".
Y claro, lo que faltaba: "Estos avances se han logrado a pesar de algunas medidas que usted calificaría de “populistas”, tal como el aumento del salario mínimo público y privado del 12% en el 2009, la entrega de bonos a favor de las madres gestantes, así como de las niñas y niños menores de dos años, los cuatro pagos de 120 bolivianos a las futuras mamás correspondientes a la asistencia para cuatro controles prenatales, y un pago de 120 bolivianos para el parto en instituciones designadas, así como un control posnatal y el pago a la madre en doce cuotas de 125 bolivianos para doce controles bimestrales integrales de salud".

jueves, 19 de junio de 2008

La Directiva de retorno aprobada en Europa

La migración es un tema delicado y complejo, por cuanto, empezando a nivel nacional, los migrantes son, muchas veces, vistos con desconfianza, especialmente si estos migrantes son venidos de la periferie hacia el centro, de los lugares más pobres a los más prósperos, si pertenecen a grupos sociales que han estado sometidos a relaciones asimétricas (por no decir desiguales). En el Perú, los migrantes kechua o aymara hablantes hasta el día de hoy no tienen reconocido el derecho a su lengua, a su cultura; lo poco o mucho que han logradop ganar en espacio lo han conseguido por su empeño propio, por su tenacidad. Pero nada de manera gratuita. Ayer por ejemplo, el Presidente del Congreso se felicitaba de que el Fondo Editorial del Congreso esté publicando un primer libro de historia del Perú en sistema Braille; realmente, además, eso resultaba muy elogiable. Sin embargo, sería muy importante y desde luego saciaría una gran demanda social, el que se publiquen libros en idiomas como el Kechua o el Aymara o que se efectuara la traducción simultánea de las sesiones del Congreso a esos idiomas. Pero no se hace y no porque no se pueda. Entonces, esos ciudadanos siguen siendo percibidos, en su propio país, como ciudadanos de segunda. (En una breve disgresió, mención aparte merece la actitud folklórica de los representantes de la tienda Designers al mostrar el fastidio suyo y el de sus clientes, muy blancos ellos, seguramente, por el incidente generado con el reportaje de la Revista Cosas al Grupo V con trajes de dicha tienda. Máxima expresión de lo folklórico que puede resultar nuestro país).

Entonces, si no somos capaces de asumir el fenómeno de la migración en nuestro país, seguramente que el mismo proceso a escala global (como lo viven EEUU o Europa) es de mayor complejidad. Pero eso no les da ni remotamente el derecho de hacer lo que pretenden, máxime cuando la migración europea fue tan amablemente recibida en nuestro continente. Irónico. Y en esa medida, somos los propios países de migrantes los que tenemos que, a fuerza de tenacidad, abrir el paso en esos mundos que quieren cerrarnos, a pesar de que nos necesitan (recuerdo el poema Los Bárbaros de Konstantino Kavafis, aleccionador). Y por ello destaco la firme reacción del Presidente ecuatoriano, Rafael Correa, además de resaltar el hecho de que, siquiera en esto, nuestros países están actuando, felizmente, con un nivel importante de coordinación.

jueves, 12 de junio de 2008

Cambios en Cuba y la agenda propia

Hace unos días, leía un artículo sobre Cuba, escrito por Ricardo Santamaría, un ex embajador colombiano en la isla, titulado La Revolución de Raúl Castro, en el que, en relación con los cambios que vienen viviéndose en ese lugar, concluía lo siguiente:

"Solo a los cubanos les corresponde definir su futuro. Y muy probablemente será de nuevo un régimen inédito en América Latina, que desafiará los convencionalismos de la teoría política y que le hará honor a un país por siempre deseado y distinto, ese que en el siglo XIX era conocido como 'La Perla de las Antillas'" (el resaltado es mío).

Asimismo, el mismo Santamaría precisa que Cuba "Hoy tiene la posibilidad de no depender económicamente de nadie. Ese es otro desafío de la revolución de Raúl. Cuba ha buscado inversión extranjera de canadienses, mexicanos, franceses, españoles, venezolanos, brasileños, chinos. La gran paradoja para Estados Unidos es que cuando levanten el bloqueo, ya no tendrán dónde invertir".

Siempre me he preguntado el porqué la mayor potencia económica y militar de la historia no ha podido —por lo menos desde que la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas dejo de brindarle cooperación— lograr derrocar a un régimen que se instauró en el poder el año 1959. Recuerdo que muchos pronosticaron que la Cuba castrista no resistiría, luego de la Perestroika, más allá de un año, a lo sumo dos, etc. Desde entonces ya pasó más de una década y el misterio continúa, pues la última esperanza para EEUU era que Fidel Castro muriera y se produjera el despelote en la sociedad cubana, pretexto perfecto para imponer su agenda y volver a ejercer influencia directa en el gobierno cubano. Sin embargo, Fidel Castro no se muere aún y se ha retirado en vida; es más, lo ha sucedido su hermano y ha emprendido una serie de cambios que rompen los convencionalismos de derechas e izquierdas, que se han reducido a meras espectadoras. Los protagonistas siguen siendo los propios cubanos.

Los cambios fueron catalogados de cosméticos por el Presidente de EEUU, George Bush, quien le exige cambios reales para instaurar la democracia. No obstante, soplan vientos de cambio también en el hegemón, pues hay posibilidades de que Barack Obama sea el nuevo Presidente y ha anunciado que no descarta iniciar negociaciones directas con La Habana. Y los cambios siguen.

Ayer, se publicó un artículo titulado Nuevo sistema de pago por resultados, de Lourdes Pérez Navarro, en el que recogen diversas afirmaciones del Viceministro de Trabajo y Seguridad Social, Carlos Mateu Pereira, quien señala que "ha existido una tendencia a que todo el mundo reciba lo mismo, y ese igualitarismo no es conveniente. Eso es algo que tenemos que resolver pues a veces hay mucho paternalismo y las personas no se quieren buscar problemas y dicen 'se lo pago igual a todo el mundo y nadie me protesta'. Pero no es justo, pues si es dañino darle al trabajador menos de lo que le toca, es dañino también darle lo que no le toca".

Este asunto ha tenido pegada en varios medios, tal es así que la BBC señaló que un "sistema de este tipo ya es aplicado en las Fuerzas Armadas del país, que estuvieron al comando de Raúl Castro desde la revolución, en 1959". Es más, Emilio San Pedro, corresponsal en la isla, señala que "algo importante a tener en cuenta con esta medida es la señal que envía tanto a nivel interno como externo: la Cuba de Raúl Castro —considerado un pragmático— será muy diferente de la Cuba que por casi 50 años condujo su hermano Fidel, un idealista". Además, interesantes los comentarios que han recopialdo.

Por otro lado, El País de España, señala "que Cuba vuelve a ser centro de debate en la Unión Europea. Los ministros de Asuntos Exteriores de los Veintisiete decidirán el 16 de junio si levantan definitivamente las sanciones impuestas a la isla en 2003, lo que permitiría reabrir el diálogo político con La Habana, o mantienen la política actual, con las sanciones congeladas pero vivas, algo que Cuba considera un impedimento insalvable para normalizar las relaciones". Y, en estos momentos, Europa se encuentra en una encrucijada, por cuanto si "el candidato demócrata a la Casa Blanca, Barack Obama, llega a la presidencia, podría darse la paradoja de que Estados Unidos cambie su política hacia Cuba mientras Europa sigue en las mismas". Por ello, dos elementos juegan a favor del cambio de política hacia Cuba. "En la cumbre entre la Unión Europea y América Latina celebrada a mediados de mayo en Lima, delegaciones importantes como la brasileña o la mexicana expresaron informalmente a altos representantes de la diplomacia europea su posición a favor de que la Unión Europea acompañe el proceso de cambios en la isla. Otro factor es el efecto Obama". Y es que, mayoritariamente, los miembros de la Unión Europea están por cambiar las relaciones, máxime cuando sus jefes de misión en la isla "enviaron un informe a Bruselas en el que constatan que el relevo de Fidel Castro ha abierto una 'nueva etapa' y consideran que Raúl Castro ha 'iniciado una dinámica real de cambios'".

Posteo un vídeo que se mostró hace algún tiempo, cuando estudiantes hace preguntas al Presidente del Congreso de Cuba. Asimismo, hay dentro de la misma isla un abierto sector de oposición, que ha encontrado en el ciberespacio un terreno fértil donde expresarse, y en medio del cual destaca el blog Generación Y, cuya autora ha obtenido el Premio Ortega y Gasset 2008, Periodismo Digital. Claro que hay mucho camino por recorrer o mucho pan que rebanar.