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viernes, 27 de marzo de 2020

Covid-19, morirme contigo si te mueres



"El miedo ciega […] ya éramos ciegos en 
el momento en que perdimos la vista, el mie-
do nos cegó, el miedo nos mantendrá ciegos"
José Saramago

El escritor Antonio Muñoz afirma, en su columna en El País de España (25.03.20), que “la guerra de la derecha contra el conocimiento es inmemorial y también es muy moderna: combina el oscurantismo arcaico con la protección de intereses venales perfectamente contemporáneos, que son los mismos que impulsan en Estados Unidos la guerra abierta del Partido Republicano contra el conocimiento científico, financiada por las grandes compañías petrolíferas. La derecha prefiere ocultar los hechos que perjudiquen sus intereses y sus privilegios. La izquierda desconfía de los [hechos] que parezcan no adecuarse a sus ideales, o a los intereses de los aprovechados que se disfrazan con ellos. La izquierda cultural se afilió hace ya muchos años a un relativismo posmoderno que encuentra sospechosa de autoritarismo y elitismo cualquier forma de conocimiento objetivo. Ni la izquierda ni la derecha tienen el menor reparo en sustituir el conocimiento histórico por fábulas patrióticas o leyendas retrospectivas de victimismo y emancipación”.

Ahora, en un contexto como el presente, creo importante no abonar al debate actual solo en base a opiniones. Deberíamos, en primer lugar, centrarnos en la identificación de los hechos y, a partir de ello, acudir al conocimiento que, sobre esos hechos, están aportando los científicos y los expertos desde las más diversas esferas.


El Coronavirus y las medidas para reducir su impacto

La pandemia que nos ha enclaustrado globalmente nos enfrenta, como humanidad, a un enemigo invisible y todavía desconocido. Claro, está siendo objeto de análisis por parte de científicos y expertos quienes, sobre la base de los conocimientos actuales, han efectuado una serie de recomendaciones para evitar la propagación del virus a un ritmo tal que colapse los sistemas de salud del mundo entero. El Covid-19 es un virus que, hasta donde se sabe, se propagaentre personas, por medio de los líquidos que se expulsan a través de la tos o estornudos, aunque también se afirma que las personas podrían contagiarse al tocarse la boca, la nariz o los ojos, cuando, previamente, tocaron superficies u objetos que hayan sido contaminados con el virus.

Este virus sería de origen animal y habría dado el salto al hombre en China, específicamente en un mercado de venta de animales en la ciudad de Wuhan, donde se habría dado el primer contagio hacia octubre de 2019. Sin embargo, oficialmente se dio cuenta de este brote en diciembre de 2019. En vista de que los contagios eran sumamente rápidos, el gobierno chino dispuso medidas restrictivas (incluyendo una cuarentena que afectó a la ciudad de Wuhan, con más de 11 millones de habitantes); asimismo, con la tecnología con que cuenta la potencia asiática, se empezó a hacer un seguimiento a las personas contagiadas con la finalidad de alertar también a las demás personas.

Conforme a mapas elaborados y actualizados por la Universidad Johns Hopkins y de Worldometer, el número total de personas contagiadas al día de hoy, en el mundo, es de 566 064 personas (aunque estos datos varían rápidamente), de las que un total de 25 422 murieron (4,49% de mortalidad).

En China, el número de contagiados al día de hoy es de 81 897 personas, de las que murieron 3 296 (4,02% de fatalidad). La propagación del virus ha sido controlada a tal punto que hoy el riesgo es el de los contagios importados, por lo que están efectuando controles muy rigurosos para reducir ese riesgo.

Sin ánimo de ingresar en el campo de la especulación y de las teorías de la conspiración, debe apreciarse que el presidente de Estados Unidos de Norteamérica se ha referido, despectivamente, a esta pandemia como el “virus chino”, lo que ha provocado más de un incidente diplomático. Sin embargo, lo más destacable es que desde la China han planteado la posibilidad de que el virus haya sido sembrado por militares estadounidenses en territorio chino, justamente en octubre de 2019, en el contexto de unas olimpiadas deportivas militares que se celebraron en ese país, con la asistencia de una importante delegación del país norteamericano. China está insinuando, entonces, que el origen del virus podría ser EEUU; sobre esto, ver artículo de Gustavo Veiga en Página 12 de Argentina (25.03.20). Como puede apreciarse, incluso los hechos se afectan con las controversias políticas, por lo que es muy importante que este asunto se aclare con la mayor precisión posible.

Luego de China, el Coronavirus empezó a saltar a otros países, entre los que Corea del Sur fue el más afectado, aunque las medidas que tomaron (fundamentalmente relacionadas con la realización de un número altísimo de pruebas de diagnóstico y aislamientos específicos a partir del uso de tecnologías de la información) mostraron una respuesta exitosa. Posteriormente, llegó a Europa, instalándose, primero, en Italia donde ha afectado a 80 589 personas, un número muy cercano al de contagiados en China y ha duplicado el número de muertos de ese país (a hoy 8 215, con lo que el porcentaje de mortalidad es de 10,19%); luego afectó drásticamente a España con cifras que van acercándose también en número de afectados (64 059) a los de China, aunque ya superaron también el número de muertes del país oriental (a hoy, 4 858 personas, lo que eleva su índice de mortalidad a 7,58%). Por tanto, el epicentro del Coronavirus pasó de China a Europa.

Un caso bastante llamativo es el de Alemania, pues tiene un número alto de contagiados (47 373), pero el número de muertos es relativamente bajo (285), aunque va incrementándose (a hoy su tasa de mortalidad era de 0,60%).

El epicentro global del Covid-19 ha vuelto a moverse y ha saltado todo el Océano Atlántico, pues parece instalarse en Estados Unidos, donde el número de contagios crece sostenidamente (a hoy 86 012) al igual que las defunciones (1 301 personas, por lo que su tasa de mortalidad está en 1,51%) y ya diversas autoridades, como el gobernador de Nueva York, han señalado que el sistema de salud ha colapsado).

El panorama global es aterrador y las medidas que se van tomando, al menos en sectores urbanos, hace más grave el paisaje social, pues luce desolado y las personas que circulan en la vía pública parecen extraídas de una película de guerra bacteriológica. Sin embargo, las medidas, dicen los expertos, se justifican, pues ellas permitirán reducir el crecimiento del número de infecciones, considerando que estas se multiplican por el permanente contacto social. Entre las medidas tomadas caben destacar la suspensión de actividades masivas (deportivas, religiosas), suspensión de clases escolares y universitarias, las actividades laborales (recomiendan recurrir al denominado teletrabajo). En el Perú, desde el 16 de marzo se impuso una “cuarentena” o aislamiento social obligatorio, por el que todos estamos obligados a quedarnos en casa y no salir de ese nuestro espacio, ni siquiera para practicar algún deporte individual y al aire libre; asimismo, las únicas excepciones refieren a quienes trabajan en áreas esenciales para la salud, la seguridad y la justicia.

Se recomienda, además, tener mucho cuidado con la higiene, lavarse las manos con abundante agua y jabón, evitar toser o estornudar o hacerlo cubriéndose la boca y nariz, evitar el contacto con personas enfermas. Insisto aquí, se trata de recomendaciones para reducir el contagio, no para eliminarlo, pues parece ser que las grandes mayorías de la población mundial, más temprano que tarde, se infectarán. La canciller alemana Angela Merkel señaló que, de acuerdo a los expertos, entre el 60 y el 70% de la población se contagiará con el virus; entre nosotros, el Ministro de Salud peruano afirmó que tarde o temprano, todos estaríamos infectados. El objetivo es lograr tiempo para lograr un mayor conocimiento que permita tratar la infección y, de ser el caso, producir la vacuna que la prevenga.

Sin embargo, el miedo está haciendo su trabajo que consiste en cegarnos. Miedo a la muerte, miedo a perder a nuestros seres queridos, miedo a perder nuestra comodidad económica, miedo a enfermar y no tener una cobertura adecuada de salud. Nos han encerrado —y nos hemos recluido— en nuestros domicilios, con nuestras familias nucleares, o solos, y percibimos que la amenaza está allá afuera, que el virus está en las manos, en el aliento, en las miradas de los otros; en el ámbito público nos sentimos vulnerables, por ello mejor aislarnos. Las manías más comunes, como tocarse la nariz o el rostro, ahora son percibidas como una amenaza letal. Un abrazo, un beso, antes signos de amor o de aprecio, pueden ser hoy el vehículo de la muerte. Debemos evitar salir a los espacios públicos y tener contacto con la gente, incluso con parientes. Si, por razones de urgencia, tenemos que salir, debemos tomar todas las medidas del caso para reducir los riesgos de contagio: usar mascarillas y guantes, evitar acercarse a cualquier persona a distancias menores a un metro, al regresar a casa hay que quitarse toda la ropa y ponerla a buen recaudo, lavarla de preferencia a temperaturas superiores a 60 grados centígrados. El heraldo de la muerte puede ser el otro, puedo ser yo, el aislamiento social e incluso doméstico son ahora las mayores muestras de amor.

Salir a la calle, a la vía pública, está, en algunos países como el Perú, prohibido completamente, pues incluso se ha establecido el denominado “toque de queda”. Salvo urgente necesidad de aprovisionamiento o de cuestiones de salud. Salir al parque a correr es una amenaza; debe evitarse, no importa si es al aire libre. El virus puede infectar al más mínimo descuido. Sería importante que se tenga en cuenta que el Instituto Roberto Koch de Alemania no recomienda el encierro total, indicando que tomar aire y hacer deporte es bueno para la salud. ¿Un confinamiento absoluto tiene ventajas?, ¿cómo lidiaremos en el Perú con los problemas colaterales que pueda generar este confinamiento en la salud mental de nuestra población?, ¿cómo se afectará la salud de las personas que ven su economía seriamente afectada por este paro repentino?

“Si tú no te cuidas, no cuidas a los demás”, repiten. El toque de queda es la única receta de prevención y todos son espontáneos reporteros de ese periodismo que promueve el chisme y la delación. Y mientras más agresivamente censuremos a los transgresores, las barras bravas ovacionarán a rabiar la delación, “vamos, Perú, carajo”. Los talibanes de la moral pública se han apoderado de todos los espacios y dictan sentencias anticipadas. ¿Qué sucedería si, como sugieren algunos, se diera la información plena de los infectados?, ¿los jueces de la moral pública de hoy se encargarían de lapidar a los enfermos, por generar riesgos contra la salud de todos, por afectar el interés público?, ¿habrían linchamientos colectivos?, ¿serían capaces de mirar con empatía a las víctimas de ese enemigo invisible? El Alcalde de un pueblo en Junín dispuso, con acuerdo de sus habitantes, el cierre de fronteras para los foráneos. ¿Cuál será el límite de estas medidas restrictivas? La globalización, al menos para el tránsito de personas, parece haber terminado y volvemos a erigir fortalezas inaccesibles. El miedo a los demás, a los forasteros, va constituyéndose en una promesa de sanación.

Por último, soy un andino autoexiliado en Lima, nostálgico del cielo del Cusco, que aprecia estos días un cielo azulino, extraño en la ciudad gris. La suspensión de actividades humanas intensivas y contaminantes —dicen algunos entendidos— pone de manifiesto en tiempo real la huella de nuestra especie en la tierra. Destacan que la calidad del aire ha mejorado considerablemente y que, incluso, la fauna reaparece libre. ¿Podremos entender que somos, de verdad, parte de la naturaleza?, ¿será que esta, de algún modo, se rebela contra las atrocidades que le (nos) estamos haciendo?


La economía versus la vida

Este tiempo se ha tejido una falsa dicotomía por la aparente relación contradictoria entre la vida y la salud versus la economía. Por tanto, tratándose de polos opuestos, deberíamos optar por estar en uno u otro terreno; o eres pro vidao eres pro economía. Nuevamente, los hechos se dejan de lado y se emiten opiniones sin mayor sustento, pero con una agresividad virulenta. Falsa dicotomía que divide el mundo entre santos y demonios.

Nos habíamos acostumbrado a la relativa estabilidad política, social y económica que vivimos en el Perú, desde hace unos 20 años. A pesar de la crisis del 2008, a pesar de todos los problemas profundos que tenemos como país, como sociedad, empezando por los niveles de pobreza aberrantes, la segregación étnica, el abandono del Estado de sectores estratégicos (salud, educación, transporte) en manos de agentes privados, la corrupción galopante. En los sectores acomodados tuvimos las ínfulas de creer que casi, casi, éramos un país desarrollado, un diligente alumno y émulo de los Estados Unidos de Norteamérica, un país en el que todo lo bueno provenía del sector privado y todo lo malo e ineficiente nacía en el sector público. En ese imaginario, el libre mercado nos salvó en lo económico, pero también en la cobertura de servicios de salud. Esa ilusión acaba de derrumbarse.

La realidad nos abofetea. La aparición y propagación del COVID-19 nos ha colocado como individuos, como sociedad y como mundo, contra las cuerdas. A nivel mundial, los gobiernos han tomado medidas de grados de radicalidad diversos para lograr el aislamiento social que ayude a evitar la propagación de virus y así evitar una catástrofe sanitaria, aun a riesgo de afectar drásticamente la economía. En términos de Juan Torres López, conspicuo y heterodoxo economista español, con esas medidas que se justifican desde la perspectiva médico científica, se ha detenido la economía en una suerte de “coma inducido”. Por tanto, esta parálisis va a tener serias consecuencias en el plano económico y también, como un boomerang, en la salud de las personas.

La paralización de las actividades económicas se ha entendido como una medida necesaria, aunque sin lugar a dudas tendrá consecuencias realmente graves. Y en países como el Perú, seguramente esto será notorio, pues se producirá un retroceso y se acrecentarán los índices de pobreza en nuestra población.

Torres López señala lo siguiente: “si no se compensa en todo o en buena parte y con dinero efectivo a las empresas, a los trabajadores autónomos y a los asalariados que ahora dejan de tener ingresos mientras deben seguir haciendo frente a los pagos de su día a día, la economía española va directa a la catástrofe. Y se dispararán la pobreza y los problemas sociales de todo tipo” y precisa que “no hay otro problema económico por delante sobre la mesa y no hay otra solución que no sea garantizar ese flujo de ingresos a la totalidad de las empresas, los hogares y las personas que los pierdan como consecuencia de la cuarentena o del bloqueo productivo. Y es urgente hacerlo”.

Ayer, día 11 del aislamiento social obligatorio, el Presidente de la República anunció que esta medida se extenderá por 13 días adicionales, por lo que seguiremos impedidos de desarrollar nuestras actividades, entre ellas las laborales y productivas, hasta el día 12 de abril de 2020. Estas medidas, creo, la población las entiende como indispensables de forma mayoritaria y hasta gozan de amplia aceptación; sin embargo, la legitimidad referida empieza a resquebrajarse por la insuficiencia de las medidas que se vienen aplicando y que dejan desnudos a diversos sectores, más allá del apoyo que se está dando a sectores vulnerables (lo que es, además, digno de aplauso y reconocimiento).

Frente al miedo, actores políticos de derecha y de izquierda, coinciden ahora en sus opiniones, a partir de esa falsa dicotomía entre la vida y la salud en oposición a la economía. Hay otros que defienden, sin pudor alguno, la economía aun a costa de la vida.

El aislamiento social obligatorio es, a decir de los expertos, la medida necesaria para contener el avance del virus, más en países donde políticas neoliberales implantadas en los 90 han destruido los sistemas de salud pública, montando sistemas de salud privada, cuya cobertura es limitada y deficiente. El Perú sufriría una calamidad si los decesos se dieran con las ratios de Italia, pues ya nuestro sistema público de salud está colapsado. Por tanto, las medidas estrictas son necesarias y solo las discuten, sobre la base de sus opiniones, algunos extremistas.

Ahora bien, ¿qué sectores están recibiendo apoyo por parte del gobierno? Como asistencia social, se está buscando cubrir a unos 3 millones de hogares vulnerables (más bien, pobres y pobres extremos) y a unos quinientos mil trabajadores independientes (pobres también), con un bono de S/ 380. ¿Son recursos suficientes para estos sectores? La respuesta es negativa, pues dichos sectores no cubren ni remotamente la canasta familiar mínima con esos montos. Claro, será un paliativo, pero la parálisis que generan estas medidas podría dar lugar a una conflictividad social mayor a la que nos afectaba hasta ahora.

Otras medidas que se vienen tomando son la del otorgamiento de un bonoextraordinario para el personal de salud, la prórroga del pago del impuesto a la renta para personas naturales, mayor facilidad para la devolución del mismo impuesto a quien corresponda, así como el hecho de que la Superintendencia de Banca y Seguros autorizó la flexibilización para el pago de deudas financieras (postergación de pagos).

En nuestro país, se afirma que el 70% de la economía se mueve a través de canales informales. Dentro de ese amplio porcentaje deben encontrarse muchos hogares vulnerables, así como muchos trabajadores independientes. Pero quedan en el aire muchas personas naturales que, siendo formales, se desempeñan como trabajadores independientes y las medidas de apoyo no están dirigidas a estos sectores y tampoco cubrirían sus requerimientos económicos, pues no se trata de hogares vulnerables. El coma inducido de la economía, afecta directamente a estos sectores que no pueden desarrollar sus actividades y que, por tanto, no podrán generar ingresos, afectando entre otros aspectos la cadena de pagos. Deberían, por tanto, implementarse medidas como el congelamiento de deudas con el sector bancario y financiero, por cuanto si el sacrificio lo deben asumir todos, ese todos debería ser real, incluyendo a la banca que no solo no se ve afectada, sino que, seguramente, está incrementando sus ganancias, como recientemente se ha denunciado, incluso, con el cobro de una tasa para la distribución del bono de S/ 380. ¿El gobierno no asumirá una posición firme respecto a la banca?, ¿dejará que sigan lucrando aun a costa de diezmar a sectores económicamente productivos e independientes? Hoy algunos bancos han anunciado que otorgarán facilidades a sus clientes para congelar sus deudas por los meses de abril y mayo y que se fraccionarán en cuotas posteriores; es un anuncio positivo, aunque habrá que leer atentos las letras pequeñas.

Insisto, las medidas gubernamentales para hacer frente al coronavirus son adecuadas a decir de los expertos. Pero esto ha generado un coma inducido en la economía que ya está afectando tanto a empresas (especialmente las MYPES), como a personas naturales, sean trabajadores o independientes. Desde el gobierno e incluso gremios empresariales se lanzan edulcorados mensajes que invocan a que todos pongamos nuestra cuota de sacrificio. Sin embargo, es sencillo emitir esas opiniones desde posiciones de privilegio; y hoy ser un trabajador dependiente, sea del sector público o privado, con remuneraciones relativamente altas, es una posición de privilegio. Es fácil entonces desde esa posición cuestionar la desesperación de muchas personas que buscan generar sus ingresos, pues no sería racional no tener ahorros y, en todo caso, la realidad de esas personas mostraría una total falta de previsión. Fácil gritar desde las redes sociales que hay que sacrificarse unos días para cuidar nuestra salud.

Hoy los más perjudicados con estas medidas —sin lugar a dudas necesarias—, son trabajadores que están viendo recortadas sus remuneraciones o vacaciones, o simplemente están siendo despedidos de manera intempestiva y subrepticia, mientras las empresas que los emplean tendrán apoyos estatales diversos. Pero también está perjudicándose drásticamente a pequeñas y micro empresas que se ven ahogadas financieramente, cuando son las que emplean la mayor parte de la población económicamente activa. Además, están los trabajadores (y profesionales) independientes, cuyos ingresos dependen de la prestación efectiva de sus servicios. ¿Qué medidas se han previsto para evitar el colapso de estos sectores? Todavía la respuesta gubernamental sigue siendo el silencio.

viernes, 26 de marzo de 2010

La reforma de la salud en E.E.U.U.

En el país más poderoso de la historia humana acaba de aprobarse una reforma que, seguramente, generará un efecto en los demás países, al menos los del área de influencia del hegemón.
Sobre este particular, hoy en La República, Diego García Sayán publicó un artículo que resume este asunto de manera bastante clara y precisa. Esto, como dice él, va a tocar callos, por supuesto en las compañías de seguros que lucran a costa de la salud de los indefensos ciudadanos. Lo transcribo:

Polarización y reforma de salud
Diego García-Sayán
Cuando Obama firmó la ley de salud –medida de “puta madre” en susurro del entusiasta vicepresidente Biden–, se cerraba uno de los capítulos de mayor polarización, en la historia política norteamericana reciente. Pero se trata nada más que de un episodio pues el conflicto promete acentuarse en este año electoral. Aumentarán los impuestos a los más ricos y crecerán los beneficios para los más pobres. Todo un tema.

La votación en el Congreso ha sido la punta del iceberg de la confrontación promovida por los republicanos desde el día inaugural de Obama. Ni un solo voto a favor de la propuesta presidencial. Algo que no habría ocurrido en la historia reciente. Incluso cuando en 1965 Lyndon B. Johnson promovió la creación del entonces polémico “Medicare”, no se produjo tan unánime oposición republicana. Eso fue, sin embargo, sólo un episodio de un proceso que algunos analistas sólo comparan a la rabia que sectores de extrema derecha expresaban contra John F. Kennedy en los 60 y que acabó como todos sabemos.

De cara a las elecciones al Congreso de fin de año, la confrontación seguramente se agudizará pues los republicanos tratarán de ganar entre los electores el terreno que han perdido en el proceso de toma de decisiones. La “victoria del sentido común” de que habló Obama de hecho no lo es para las afiladas lanzas republicanas. Defensores del derecho ciudadano de armarse hasta los dientes, anuncian ya paradójicas y encendidas batallas judiciales para que se declare inconstitucional la disposición que establece el seguro de salud obligatorio.

Esto ocurriría al menos en tres Estados (Virginia, Florida y Carolina del Sur) y podría converger en una Corte Suprema cuya composición predominantemente conservadora es un dato de la realidad.
Una mayor capacidad reguladora del Estado pondría freno a abusos de las compañías de seguros (como no dar cobertura en caso de “preexistencias”), lo que, dicho de paso, urge hacer en el Perú. No hay duda que eso será bien percibido por la gente y transmitirá un mensaje distinto al “desastre fiscal” que pronostican los republicanos. Si el golpe de timón frente a la inequidad lima una de sus aristas más filudas, la polarización en curso debería resolverse en la opinión pública a favor de Obama y sus ideas.
Lo que está de por medio, a fin de cuentas, es un asunto que toca intereses sensibles que Biden expresó con crudeza. Al decidir cruzar el Rubicón y priorizar un asunto de fondo como éste, se abre para la sociedad norteamericana la oportunidad de que la riqueza que la nutre se extienda de manera más equitativa. Lo que en ninguna sociedad es fácil pues para ello siempre se pisan callos.

martes, 17 de noviembre de 2009

La guerra tibia o simplemente China y EEUU

Recojo algunos párrafos de un reporte publicado en El País de España:
"Barack Obama y Hu Jintao han recurrido este martes a gastados clichés sobre la cooperación para certificar un hecho indiscutible, que el mundo vuelve a ser bipolar y que Estados Unidos y China tienen entre sus manos la solución para la mayor parte de los problemas internacionales, desde la economía al cambio climático pasando por las principales amenazas contra la seguridad. Aceptado eso, los dos presidentes exhibieron también la dimensión de los obstáculos existentes para conseguir la amistad que pretenden".


"Manifestaron su preocupación compartida sobre la proliferación nuclear, pero no coincidieron en la aplicación de sanciones a Irán. Declararon su voluntad de defender el medio ambiente, pero no ofrecieron soluciones claras para salvar la cumbre de Copenhague. Reconocieron la necesidad de seguir actuando contra la crisis económica, pero ofrecieron recetas distintas al respecto. Se prometieron respeto mutuo, pero Obama recordó que ningún país puede conculcar los derechos humanos".
"Desde el punto de vista de resultados concretos, por tanto, la cumbre ha sido un fracaso. El único acuerdo preciso que puede citarse es el de la creación de un centro para la investigación de energías no contaminantes con el que los dos países tratan de compensar su incapacidad para comprometerse a una reducción exigente de emisión de gases".

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Relación Cuba - EEUU

Obama ratificó las medidas que conoce el mundo como "embargo", manteniendo así una política retrógrada y, sin lugar a dudas, de un elevadísimo costo social. Liberales que antes apoyaron el embargo, como Vargas Llosa, ahora apuestan por quitarle al régimen de la isla el "pretexto" del embargo para acelerar su caíada.
Por su parte, el régimen de la isla presentará, un nuevo Informe a la ONU respecto a los costos del bloqueo. Como informa la BBC:
"Según informó el canciller cubano, el daño económico provocado por el embargo estadounidense asciende a US$96.000 millones, 'cifra que llegaría a US$236.221 millones si el cálculo fuera realizado a los precios actuales del dólar'.
Sin embargo, Rodríguez se refirió particularmente a los costos sociales, como los de la salud pública. Puso como ejemplo a los niños enfermos de leucemia que necesitan Erwinia L-asparaginasa, un medicamento que EE.UU. prohíbe vender a Cuba.
Sobre los efectos del embargo en el sector alimentario, el canciller puso como ejemplo a la empresa Alimport, que declara que en los últimos 12 meses tuvo pérdidas de US$154,9 millones derivadas de los obstáculos en las transacciones comerciales.
Rodríguez afirmó que con ese monto se podrían haber comprado '339.000 toneladas de trigo".
En el informe se mencionan también las dificultades para la utilización de internet, debido a que EE.UU. "prohíbe que Cuba acceda a los cables (telefónicos) submarinos y a las tecnologías que permitirían ampliar de modo significativo el ancho de banda'".

jueves, 9 de julio de 2009

Obama en la mirada de Wiener

Honduras está dando mucha carne a la discusión político ideológica de este tiempo. Hoy Raúl Wiener publicó en el Diario La Primera un artículo en el que analiza el rol de los EEUU (y de Obama a la cabeza, al menos formal de la gran potencia).
Este crítico intelectual de izquierda manifiesta que "la operación en Honduras es un hecho inconveniente para la imagen que pretende proyectar Barak Obama que es la del nuevo diálogo con América Latina, lo que supone alguna forma de coexistencia con los regímenes de Cuba y Venezuela. Pero el presidente de Estados Unidos tampoco puede avanzar demasiado en su condena a los golpistas, sin aparecer como demasiado blando con los “enemigos de Norteamérica”, que ya sabemos quienes son".
Es más, lo que se vislumbra con el golpe del 28 de junio "es la muy alta posibilidad de que sectores de la derecha latinoamericana y estadounidense hayan decidido mover la pieza centroamericana para ver hasta dónde podía conmoverse un escenario hemisférico que estiman cada vez más desfavorable. Un hasta aquí nomás, después de las elecciones salvadoreñas, y que pretende establecer un hito para la reversión a partir de Honduras. El punto, en este caso, no es tanto la existencia de esta coordinación internacional, que es casi obvia, sino si ella alcanza el interior del poder estatal que formalmente encabeza Obama".
No me parece que este punto de vista sea uno de aquellos "automatismos críticos" de los que nos hablaba Ramonet. Por el contrario, en dicho artículo se plantean una serie de interrogantes que es necesario absolver, más aun tomando en cuenta lo sucedido hoy en Costa Rica; sobre el particular, la BBC informa que:
"El presidente de Costa Rica, Oscar Arias, sólo pudo mantener reuniones por separado con el depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, y el de facto, Roberto Micheletti, con el fin de buscar una solución política a la crisis en ese país centroamericano.
Tras terminar ambas reuniones, Micheletti dio una breve declaración donde anunció que dejaba una delegación de su gobierno para seguir dialogando bajo la mediación del mandatario costarricense".
Es más, como el analista hondureño Juan Ramón Durán sostenía, "El gobierno de Estados Unidos ha venido modificando su posición inicial, de condena al golpe, a una actitud más dispuesta a analizar y escuchar ambas partes. Los congresistas conservadores han estado influyendo para ese cambio su posición". ¿No parece dar asidero esto a las opiniones de Wiener?

martes, 7 de julio de 2009

Obama en la mirada de Ramonet

Se ha publicado Le Monde Diplomatique Nº 165 en su edición española, edición en la que aparece el artículo Obama, seis meses, de Ignacio Ramonet, en el que este intelectual hace un balance bastante interesante de los primero seis meses del gobierno de Barack Obama: "No todo ha sido exitoso o perfecto en estos primeros seis meses, pero el nuevo Presidente ha dado muestras de iniciativas imprevistas. Se ha colocado del lado del movimiento, del cambio, del deseo de justicia; y ha dado la impresión de querer dirigir a su país hacia la defensa de un Estado de derecho planetario. Podría tratarse de un cambio copernicano. Los oponentes habituales de Estados Unidos van a tener que moderar sus "automatismos críticos" contra Washington (hasta ahora casi siempre justificados). Y empezar a admitir que algo estaría cambiando, para bien, con Barack Obama".
Habrá que estar atentos y mirar el gobierno que ha despertado mayores expectativas en el mundo.

domingo, 10 de agosto de 2008

Entrevista a Noam Chomsky por Vincenç Navarro

Por unas notas publicadas por Guillermo Giacosa en su columna en el Diario Perú 21, llegué a esta interesante entrevista que le hizo el economista catalán, Vincenç Navarro al linguista Noam Chomsky.
En dicha entrevista hay ideas muy interesantes que se constituyen en agudas críticas al mundo que vivimos, como, por ejemplo, cuando señala que los límites del sistema los pone la izquierda del establishment liberal. Del mismo modo, destaca la paradoja de que Estados Unidos de Norteamérica sea la sociedad en la que se protege y garantiza de modo més contundente la libertad de expresión y en la que, sin embargo, se ejerce un control ás firme sobre sus ciudadanos, a fin de no permitir ninguna peligrosa desviación. Así, afirma que:
"Los intelectuales de la izquierda del establishment liberal son (y no sólo en los EE.UU.) los típicos guardianes de los límites del sistema: hasta aquí podemos llegar, pero ni un milímetro más allá. De hecho, consideran aterrador pensar que alguien pueda ir un milímetro más allá. Esto se extiende también a los principales medios de comunicación donde el control ideológico es enorme. Aparece así una situación en la que por un lado hay una gran libertad de expresión. Es un país muy libre, es el país más libre del mundo. No creo que la libertad de expresión, por ejemplo, esté tan protegida en ninguna parte del mundo como lo está aquí. Pero, por otra parte, la posibilidad de producir y distribuir ideas está muy controlada. Es una sociedad muy dirigida, una sociedad que se gestiona como un negocio, dirigido con mucho cuidado, con estrictos requisitos doctrinales, de los cuales no se tolera ninguna desviación pues sería demasiado peligroso".
En ese sentido, lo que buscan las clases políticas y los grupos de poder económico es controlarlo todo para evitar esas desviaciones y una de las formas de lograrlo es orientando las preocupaciones de la gente hacia cuestiones frívolas, como puede ser el culto al consumo (consumismo), o (y esto como agregado mío) exacerbando los miedos en aquellos aspectos más íntimos que afecten su seguridad personal y familiar (violación sexual de menores, barras bravas, pandillas). Lo importante es distraer la atención de la gente de las preocupaciones realmente centrales en nuestra vida social. Así, "uno de los motivos de la presión consumista tan extraordinaria que existe en EE.UU., presión que se remonta a los años 1920, es precisamente el reconocimiento por parte del mundo empresarial de que, si no se atomiza a la gente, si no se la conduce hacia aquello que denominamos 'las cosas superficiales de la vida, como por ejemplo el consumo de moda', la población puede girarse en contra suya. Ahora mismo, por ejemplo, un 80% de la población de los EE.UU. cree que el país (transcribiendo literalmente las palabras exactas) 'está dirigido y se mueve, acorde con unos pocos grandes intereses que sólo se preocupan por ellos mismos', sin tener en cuenta el bienestar de la población. Un 95% de la población piensa que el gobierno debería prestar más atención a la opinión pública y no lo hace. El grado de alienación de la población hacia las instituciones democráticas es enorme. De ahí la importancia de que la gente esté atomizada, absorbida en el mundo del consumo, preocupada en cómo pagar las deudas reflejadas en sus tarjetas de crédito, separadas unas de las otras, sin escuchar debates críticos".
Y en ese afán de control, es básico conocer el objeto de control: "La opinión popular en los EE.UU. ha estado desde siempre muy bien estudiada, principalmente porque las clases empresariales, que dirigen el país, quieren sentir el pulso de su público –para controlar la propaganda. Puedes aspirar a controlar las actitudes y opiniones de la gente si conoces bien su vida. Es por eso por lo que sabemos tanto en EE.UU. sobre la opinión pública".
Esta entrevista bien vale su lectura.